Sorprendente escapada al Berguedà

Rutas increíbles entre caminos de hombres buenos, minas de carbón y dinosaurios

Si hemos aprendido algo en estos tiempos, es a no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy.

Eso es lo que hicimos hace unos días, nos escapamos a la comarca del Berguerdà.

No deja de sorprenderme ver cómo cambia el paisaje a tan pocos km de Palamós. Dejamos de visualizar el azul del mediterráneo, para ver el verde de los árboles y montañas.

Nuestra primera parada fue en Berga, una ciudad más grande de lo que me había imaginado.

La muralla del castillo ya nos indicó que estábamos en un lugar donde se había escrito parte de la historia de Cataluña y de España

Nos fue de gran ayuda la información  que muy amablemente nos dieron en la oficina oficina de turismo de Berga , donde nos invitaron a visitar el museo y ver un  audiovisual que nos introdujo en la historia y cultura de la zona 

Tal como nos habían indicado, cada una de las empinadas calles de piedra esconde su propia historia, entramos en unos pasadizos que, por las placas de escritas en las paredes supimos que estábamos en la parte judía de la ciudad. 

La ruta por la ciudad  finaliza en  El portal de Santa Magdalena es la entrada a la ciudad desde la parte norte.

Toda la ciudad está decorada con banderas, dibujos o mosaicos de La Patum, fiesta declarada patrimonio de la humanidad.

El monasterio de Queralt

Dejamos para el día siguiente la excursión al monasterio de Queralt, un lugar con unas vistas espectaculares, situado a 1200 metros de altura. 

Desde ahí se inicia la ruta de “Los hombre buenos” o los cátaros, fue esto lo que nos motivó este viaje.

Camino de los hombres buenos en el Santuari de Santa Maria de Queralt en Berga

Las minas del Berguedà

Habíamos reservado el hotel en un lugar llamado Cercs, al que llegamos entre un paisaje precioso de alta  montaña, pasando al lado del embalse de la Baells 

 Lo que no sabíamos entonces es que íbamos a descubrir y empatizar con los mineros del carbón que vivieron en este pueblo desde finales del siglo XVIII hasta finales de siglo XX, estábamos justo en lo que había sido una colonia minera, ahora convertida en un pueblo para turistas, muy bien conservado. El hotel Santa Barbara, impecable, totalmente reformado como todo el pueblo, han querido conservar el recuerdo de las minas, poniendo a cada una de las habitaciones el nombre de una de mina, a nosotros nos tocó la mina María

Al día siguiente, visitamos el museo y entramos en la mina de Sant Romà   donde una jovencísima guía nos explicó las duras condiciones de trabajo de esos hombres, mujeres y niños, ya que desde los 12 años se empezaba en la mina

Conocer las condiciones de vida de esas familias, nos dejó un poco tristes. 

Era un modelo de colonia, copiado del textil en la primera revolución industrial, pura mano de obra…, donde el valor lo tenía la industria y las pocas medidas de seguridad que existían, estaban pensadas para proteger a la mina,  por encima de las personas. O sea que los accidentes y las muertes no fueron pocas.  Me impresionó algo que explicó la guía sobre las mujeres, las chicas que se quedaban solteras eran invitadas a abandonar la colonia, porque al no tener hijos no eran rentables. ¡Me pareció una crueldad!

En los últimos años las condiciones cambiaron, por suerte. Pero ya sabemos que las minas de carbón desaparecieron a finales de los años 80, por su gran impacto medioambiental y la poca rentabilidad.  Eso también fue un gran problema, yo  recuerdo perfectamente toda la crisis minera.

Cuando ves ese paisaje tan hermoso, cuesta pensar que en esa época no tuvieran conciencia ecológica y pudieran construir algo tan venenoso para la naturaleza como lo que fue industria del carbón, pero claro eran otros tiempos y no se tenían los conocimientos que ahora se tienen.

Los dinosaurios en el Beguedà

Dentro de la misma ruta llegamos a las huellas de dinosaurio.

Es un lugar tan lleno de historia que también los seres que lo  habitaron en el paleolítico, nos dejaron sus huellas para que los paleontólogos pudieran descubrir y conocer más de estos animales, en el museo de Fumanya existen todo tipo de imágenes, recreaciones, audiovisuales y restos de dinosaurio encontrados en la zona

Es recomendable que entres en el museo y que un guía te indique dónde están las huellas, ya que por ti mismo cuesta de verlas,  por su situación, están en una pared vertical, y si no sabes que hubo un movimiento en las placas  continentales hace millones de años, no te imaginas encontrar las huellas en la pared de la roca

Esta es una pequeña muestra de lo mucho que esconde este precioso lugar, tan cerca de Barcelona, escondido de Francia  por la sierra del Cadí y a menos de 2 horas de Girona, donde las flores y los ríos son los protagonistas del paisaje.

Me quiero despedir con un pequeño recuerdo a los mineros, con esta canción de Victor Manuel,  que como buen asturiano, tantas veces les ha dedicado sus canciones.

Carta a de Un minero a Manuel Llaneza 

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